lunes, 4 de noviembre de 2013

Capí­tulo 1: Hermano

Me presentare me llamo Muramasa Sekai, estoy de viaje en busca de mi padre por todo el mundo, mi padre nos abandonó a mi hermano y a mi cuando eramos pequeños, mi madre desde hace poco esta enferma de gravedad y esta al borde de la muerte, ya que mi padre no se digna a coger el teléfono y no tenemos dinero para usar transporte mi único medio de transporte es andar. Salí­ de Tokyo hace medio mes y todaví­a no he encontrado a mi padre, mi única pista es la nota que dejo cuando se fue, en la cual decí­a que se iba a occidente con su familia, pero no dijo ni paí­s ni lugar especí­fico. Caminaba por las montañas del Himalaya camino de Grecia, en medio de una tormenta de nieve, me tuve que refugiar rápido en la primera cueva que encontré.

-Uf, menos mal que he encontrado esta cueva me estoy helando- decí­a mientras me quitaba la nieve de encima. Al poco rato pude oí­r un chillido que no era de animal.
-¡¡¡Socorro!!!- oí­ un poco mas abajo de la montaña.

Casi sin pensarlo dejé la cueva, corriendo, buscando a quien pedía auxilio, bajé un poco la montaña y encontré a un hombre con una pierna bajo un árbol y un oso acercándose poco a poco a aquel hombre. El hombre desesperado por la presencia del oso y por si fuera poco un árbol enorme que le impedía moverse. Corrí­ rápidamente a su lado.

-¡¡Eh, rápido huye, el oso te va a matar!!- me dijo desesperado y asustado.
-Tranquilo se como defenderme- le dije con un aire tranquilo.

El oso ya solo a dos metros de nosotros rugió con fuerza, el hombre no pudo mirar como el oso me iba a matar.

-Te lo repetiré, sé perfectamente como defenderme- tras decir eso tire mi bolsa al suelo helado y me quité el guante.

El oso se abalanzó contra mi. Fijé la mirada sobre él, y saqué a la luz mi poder.

-¡¡¡GRHAAAAAAAAA!!!-eso fue lo último que pudo decir ese oso.
-Espada de San Miguel -y con esas palabras mi poder salió, la espada que todo lo puede y todo lo corta, la espada de San Miguel. Le clavé mi katana en el corazón, ya no pudo moverse por más tiempo.

El hombre abrió los ojos y contemplo aquella escena, lo único que pudo pronunciar fue:

-¿Qué eres tú? ¿un demonio?-dijo asustado.
-No, soy el portador de la espada de San Miguel, Muramasa Sekai.

Capitulo 2: Mi nombre

Os resumiré mi vida en pocas palabras, mi madre está enferma de gravedad y los medicos no saben qué le le ocurre, mi hermano de viaje para encontrar a nuestro padre que nos abandonó cuando eramos pequeños, y hace solo cinco minutos estaba en la azotea del instituto olvidando mi asco de vida hasta que llegó del cielo un lobo gigante para matarme y un samurai que me salvó la vida, el cual dice que soy Satán.

-Un placer veros mi amo y señor-dijo arrodillado ante mi.
-Oye oye ¿cómo se te ocurre llamarme Satán? ¿estás mal de la cabeza o qué?
-No mi señor solo he dicho la realidad, usted es el gran rey de los demonios Satanás Lucifer Belzebú.

Me arrodillé ante el y le miré fijamente. Un tí­o vestido de samurai con dos katanas y que para mi, le faltaban un par de tornillos.

-Veo que tendré que enseñarle todo lo referente a su existencia mi amo-dijo mientras se levantaba, dio unos pasos atrás me reclamó con la mano para que me acercara a él.- Le prometo que esto no le dolerá.
-¿De qué hab....?- no me dio tiempo a acabar de hablar ya que el muy bestia me clavo una de sus katanas en el pecho.

Me desmallé al instante. Al poco rato abrí­ los ojos de nuevo, pero no tení­a ni idea de donde estaba,una especie de sala gigantesca y oscura llena de agua la cual te llegaba hasta los tobillos, el samurai se encontraba a mi lado y me ayudó a levantarme.

-¡¿Dónde me has llevado?!- dije asustado.
-Estamos en su interior mi señor, su subconsciente- dijo con la cara muy seria.-Debes estar de broma, ¡¡¡¡no entiendo nada, apareces del cielo como si nada peleando con un hombre lobo gigante, llegas y me dices que soy Satán y ahora esto!!!! ¡¿Quién eres?!-chillé una y otra vez hasta cansarme.
-Empezare por presentarme, mi nombre es Azazel y soy uno de los 3 comandantes del infierno, mi objetivo es despertar de su letargo a mi señor Satanás el cual habita en vuestro interior.

No podí­a creer lo que me estaba diciendo, nunca llegué a pensar que un demonio pudiera vivir en mi interior, su historia me parecí­a imposible de creer, pero visto lo visto hasta ahora me lo podí­a llegar a creer todo.

-Y ¿quién era esa especie de hombre lobo?-dije ante mi duda.
-Un demonio de bajo nivel el cual pensaba que podrí­a apropiarse de vuestra fuerza y poder, era un demonio orgulloso mas demasiado débil para mi.
-Vale ahora quiero que me digas dónde estamos.
-Como ya he dicho antes estamos en el interior de vos en su subconsciente, aquí­ es donde está encerrado mi señor, ahora me dispongo a liberarlo.

Anduvo unos pocos pasos adelante y volvió a pararse, levantó las manos al cielo y pronunció estas palabras.

-Lucifer, sal de tu letargo y aparece ante tus siervos para redimir la afrenta que nos causó aquella deidad que nos reinaba en el pasado, por favor aparece.

Cuando acabo esa oratoria el suelo empezó a temblar, el agua se evaporó y de la tierra salio una puerta con barrotes gigantesca.

-P-pero ¡¿qué es eso?!- dije asombrado por el tamaño de esa jaula.
-Valla al fin llegaste Azazel, te estaba esperando muy aburrido aquí­ dentro-dijo algo que se encontraba dentro, su voz inspiraba miedo y respeto al mismo tiempo
-Siento mucho la tardanza mi señor, os he traí­do a vuestro nuevo recipiente- dijo mientras volví­a a arrodillarse.

El suelo volví­a a temblar, pero esta vez eran unos pasos gigantes lo que se notaba en el suelo. Vi como aquella criatura se acercó al borde de la puerta en cuyo centro habí­a un cí­rculo brillante girando sin parar, era como un sello hecho con magia. Aquella criatura gigante y que daba tanto miedo envuelta en un aura dorada ¿podrí­a ser Satán?

-Azazel, has hecho un buen trabajo otra vez muchas gracias- dijo agradecido ese monstruo.
-Gracias mi señor ha sido un placer.
-¡¡¡Mocoso!!!
-¿Eh?¡sí­!-dije asustado.
-Ven aquí­, quiero enseñarte algo.

Me acerqué a aquella puerta y Satán puso su mano en el suelo para levantarme y estar frente a frente.

-Escúchame atentamente-dijo-, voy a transmitirte la verdad de todo lo que pasa a tu alrededor y todas las respuestas que necesitas saber.
-¿Eh?-quedé aturdido por el aura que me envolvió en ese momento, me fueron llegando imágenes a la cabeza, del pasado y del futuro, pude ver muertes, batallas, a mi familia, vi el secreto de mi hermano, la razón de la enfermedad de mi madre, también vi una guerra entre ángeles y demonios que podrí­a causar el fin de la vida misma, un combate en el que estaba yo pero no sabia distinguir a la otra persona, tenia unas alas angelicales... al poco volví­ en mi. Satán me dejó en el suelo salí­ de la jaula, muy serio por todo lo que vi.
-Muy bien mocoso, ahora dime ¿qué es lo que harás después de todo lo que has contemplado?- dijo sonriente- te aviso de que dentro de poco las  tropas del cielo irán a por ti a matarte y no estás preparado para combatir contra ellos, tienes dos opciones, seguir una vida normal como hasta ahora y esperar tu muerte en manos de los ángeles o venir conmigo y luchar a mi lado como mi portador para salvar todo aquello que te importa, ¿qué decides?-dijo ese demonio muy serio.

Los dos me miraban con seriedad, no tení­a otra opción.

-Salvaré a mi familia, detendré a ese supuesto ejercito de ángeles, lucharé contra todos los que hagan falta-me dirigí­ de nuevo a la mano de Satán para que me levantara hasta el sello, introduje la mano dentro del cí­rculo y desapareció volví­ al suelo y le dije a Satán- con tu ayuda podré salvar a mi madre y salvar este mundo al borde de la muerte.
-Bien chico y í‚¿quién eres tu para creerte que vas a poder controlar mi poder?
-Me llamo Nobunaga Sekai, y soy nuevo rey de los demonios.

Capí­tulo 3: Traidor 1ª Parte

Continúo mi viaje en busca de mi padre, poco a poco casi he llegado a Grecia. De camino encontré un pueblo que seguí­a fervientemente una derivación de la religión cristiana. En aquel pueblo me recibieron muy bien, me dieron comida y alojamiento, me quedé una semana para recoger recursos y alimentos para continuar mi viaje, el lugar era confortable la gente era amable y me recibí­an con una sonrisa cuando me veí­an. Pero a punto de abrir la puerta de mi habitación sentí­ una presencia maligna, no espera, pude sentir mas de una al poco rato se acercaban a mí­. Estaba rodeado por ambos lados del pasillo de la posada donde tení­a mi habitación, notaba la presencia de por lo menos 10 personas alrededor mio.

-¿Quién anda ahí­? Mostraos, porque si os busco, os aseguro que no saldréis tan bien parados.
-Vaaaya y yo que pensaba que habí­amos conseguido esconder nuestra presencia- dijo aquella voz del pasillo.
-La presencia podéis esconder, pero yo no detecto la presencia de los seres humanos yo detecto la presencia de las almas que alberga todo ser, es mas puedo distinguir perfectamente si es de humano o de alguna clase de espí­ritu.

Tras decir esas palabras unas llamas gigantes aparecieron de la nada y empezaron a tomar formas diferentes, todos hombres encapuchados, con espadas de fuego.

-Veo que sabéis controlar vuestra energí­a interna al igual que yo-dije con una sonrisa en la cara y acumulando mi energí­a en mis manos y piernas.
-Somos asesinos profesionales, no podrás derrotarnos a todos.
-Eso está por verse, pero si me permití­s os haré una pregunta muy simple. ¿Quién os enví­a y por qué razón quiere matarme?
-Nuestro lí­der ha decidido que eres demasiado peligroso y que albergas una espada muy poderosa ¿dónde está?
-No se de que hablas, pero si lo que queréis es morir yo os ayudare.

Presuponiendo el peligro se abalanzaron contra mi intentando ensartarme. Los esquivaba fácilmente, sus movimientos eran torpes y así­ncronos con el aura que le envolví­a. Entonces comprendí­ lo que ocurrí­a no eran mas que marionetas, almas transformadas en marionetas por una persona con dominio absoluto sobre su energí­a. Con mi energí­a acumulada en mis extremidades le cogí­ la cabeza a uno y se la espachurré solo con mi mano, tras eso volvió a convertirse en llama y me la guardé, tras eso provoqué una onda expansiva la cual tiró a todos al suelo, cerré los ojos intentando encontrar el alma de aquella persona que los controlaba. Uno de los hombres encapuchados se levantó y me atacó en mi estado de concentración, y me asesinó.

-Sabí­a que no eras tan fuerte-dijo ese encapuchado.
-Veo que al fin has salido a la luz.
-¿¡Eh!? ¿Dónde estás?-él estaba sorprendido de oí­rme después de tenerme en sus pies ensangrentado y muerto.

Estaba oculto, en silencio, esperando, mi cuerpo muerto se convirtió en una llama.

-¿Cómo puedes seguir vivo? Te he matado. Aparece, muéstrate-dijo desesperado.
-Tranquilí­zate-le dije oculto-, si respondes a la primera pregunta que te hice me haré ver.
-¿Te crees que me lo voy a creer?-dijo el hombre.
-Tú responde,porque perfectamente podrí­a irme ahora mismo y no podrí­as conseguir mi espada, ¿te vas a arriesgar?, ahora responde ¿quién te enví­a?
-El jefe del pueblo Bartolomé, quiere tu espada para enfrentarse a Dios y a Satán, desprende una energía sobrecogedora.
-Ya se todo lo necesario ahora muere.

Antes de que le diera tiempo a decir una palabra más le ensarté con mi espada y se transformó en llama de nuevo. La cogí­ y me la guardé. Salí­ de la posada y me dirigí­ a casa del alcalde.

-Muy bien alcalde, si crees que te voy a dejar matar a mi hermano con mi espada te aseguro que voy a hacer algo peor que matarte.

Capí­tulo 4: Traidor 2ª Parte

Me dirigí­a a casa del jefe del pueblo Bartolomé para responder ante la afrenta que me hizo, corrí­a en dirección a su casa pero me iba encontrando con mas marionetas sirvientes de ese maldito hombre. Los iba quitando del camino uno por uno, caí­an, eran débiles pero persistentes, me empezaba a cansar de ellos, pero finalmente llegué a su casa.

-¡Sal de ahí­, maldito si quieres mi espada tendrás que venir a buscarla, tú mismo!
-Jujuju, eres muy atrevido y osado acaso ¿no sabes quién soy?- dijo en tono arrogante.
-Un cobarde que se esconde tras marionetas débiles. Supongo que con esa fuerza de control masivo debes de ser un ángel.
-Vaya, estás en lo correcto, pero no del todo. Soy un ángel caí­do.
-Así­ que un renegado del cielo.
-Mi padre no nos querí­a, y nuestro amo Satán no da señales de vida, además padre está empezando a enviar arcángeles para asesinarnos. Pero si usamos tu espada, Dios se arrepentirá de sus actos, le destronaremos y conseguiremos dominar tanto cielo como infierno-se puso a reí­r como un loco.
-Escúchame bien, te voy a enseñar la diferencia entre tu y yo. Supongo que sabrás la diferencia de poder entre una técnica y el nivel de un poder oculto, pero lo explicare igualmente. Todos los demonios y ángeles dominan una técnica en particular que les enseñan nada más haber sido creados, es un poder básico que sabe toda alma, pero la diferencia entre los ángeles y los arcángeles es que ellos dominan un poder que puede evolucionar indefinidamente, el estándar son 6 niveles diferentes. Hasta ahora los únicos que sobrepasan ese nivel de poder son nuestros patriarcas Dios y Satán. Además de que ningún arcángel ha podido llegar al nivel 3, los 3 comandantes del infierno tampoco consiguen avanzar de ese nivel. El único que ha sido capaz de llegar a un nivel superior al 3 han sido la multitud de portadores que han tenido esta espada. Te lo mostraré.
-Ya conocí­a esa historia para eso quiero tu espada inepto.
-Comencemos la clase sacando mi espada: Lección 1 técnica propia, ¡Itoryu, corte purificante!-mi espada impregnada de luz consiguió a corto plazo arrodillarse por sus pecados, al poco de levantarse seguí­ con la lección-.Lección 2 poder de nivel 1, lo que todo arcángel sabe realizar desde su creación hasta el nivel 3, ¡espada del juicio divino nivel 1!-con esta técnica simple mi rival retrocedió gracias a la honda expansiva de luz de mi espada que le provocó daños leves-.
-No me fastidies soy un ángel caí­do gran rango soy tan poderoso como un arcángel o un comandante del infierno- grito mientras se abalanzó sobre mi.
-Lección 3 aumento de fuerza espiritual para un mayor daño del nivel 1, el nivel 2: ¡Espada del juicio blanco nivel 2!-esta vez volvió a retroceder y pensaba que murió pero se transformó en lo que era, un monstruo desterrado, con forma grotesca y asquerosa. No es agradable de ver desde luego.
-Maldito ahora verás mi verdadero poder. ¡Poder de nivel 1: fuego negro!- muajajajaja ahora que arde con el resto del pueblo mis llamas negras lo extinguen todo-siguió fanfarroneando, pero su destino estaba sentenciado.
-Lección 4 distribuyes la energí­a alrededor de tu cuerpo, de esa forma tu aura se transforma en una armadura irrompible que te ayuda a mejorar exponencialmente tus otros ataques, he aquí­ el nivel 3, ¡armadura del juicio final, Ryuken Sandora! y por último te demostraré a lo que ninguna otra alma ha llegado hasta ahora. Nivel 4: Espada de San Miguel bebe mi sangre y adquiere más poder, ¡Verdadera espada de San Miguel!

Con un corte limpio ese ángel no pudo soportar el poder de mi espada y volvió a ser un alma. La guarde y seguí­ con mi viaje en busca de mi padre. ya estoy cerca de encontrarle.